Sentirse solo en pareja: la frialdad emocional que crea distancias

La soledad que se experimenta aún estando acompañado es devastadora y contradictoria. Esta realidad tiene serias secuelas si la sufrimos estando en pareja, porque no hay nada más doloroso que la indiferencia, que el vacío emocional de la persona que amamos.

Sentirse solo en pareja es experimentar uno de los sufrimientos más profundos, a la vez que afilados. Duele el no saber la razón de esa frialdad emocional. Contradice el hecho de tener a nuestro lado a la persona que amamos y, sin embargo, no sentirla. Pocas soledades son más problemáticas (a la vez que comunes) que esas acontecidas bajo un mismo hogar.

Decía Gustavo Adolfo Bécquer con gran acierto que la soledad es muy hermosa siempre que tengamos alguien a quién decírselo. Sin embargo, y por llamativo que nos parezca, abundan esas situaciones donde un gran número de personas con una red social estable a su alrededor, se percibe sola y desconectada de su entorno. Algo así no solo genera malestar psicológico, sino también problemas de salud.

El tema no es nuevo. Sentirse solo en la pareja es algo que se ha dado siempre. No obstante, en la actualidad y gracias a los estudios sobre soledad poblacional, estamos descubriendo más datos sobre esta anatomía del sufrimiento que aparece casi a cualquier edad. La padecen parejas jóvenes y abunda sobre todo en adultos de edad avanzada.

«Si tienes miedo a la soledad, no te cases».

Sentirse solo en pareja, ¿por qué ocurre?

Hay dramas que no necesitan palabras, ni golpes, ni tragedias palpables para que aparezca el sufrimiento. En realidad, las mayores tristezas se hilan en el silencio del día a día, poco a poco y en esa cotidianidad donde dos personas que antes de juraban amor eterno, ahora una de ellas ya no jura ni promete, sino que rehúye y aplica queriendo o sin querer la frialdad emocional.

Algo así en realidad, no surge de una semana para otra. Ese distanciamiento psicológico (que no siempre físico) aparece de las maneras casi insospechadas. Es dejar de dar importancia a las costumbres o los rituales que antes se tenían, es olvidar detalles, es oír al otro pero no escuchar lo que nos dice, es dejarse llevar por la rutina y no tener ganas de hacer cosas diferentes en común…

Este tipo de situaciones tienen un serio impacto. Percibir cómo nuestra pareja parece situarse mentalmente en otras latitudes donde cada vez es más evidente la desconexión respecto a nosotros, no solo duele. También es el origen de muchos otros problemas. Expertos, como el doctor Aaron Ben-Ze’ev, filósofo, psicólogo y experto en relaciones afectivas nos señala lo siguiente:

  • Hay que diferenciar estar solo del fenómeno de la soledad. Estar solo es no tener a nadie con nosotros, ahí estamos ante una realidad física. En cambio, la soledad es un hecho psicológico cada vez más común, y lo experimentan sobre todo personas que viven en pareja.
  • Este tipo de soledad asienta, a menudo, las bases de los trastornos depresivos y de ansiedad. El sufrimiento es máximo y, según nos revelan estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Manchester (Reino Unido) por parte del doctor Greg Miller, la soledad como fenómeno psicológico es igual de peligrosa para la salud como el tabaco o la vida sedentaria.

Veamos a continuación qué razones puede haber detrás del hecho de sentirse solo en pareja.

El desamor y el miedo a actuar

En ocasiones, el desamor hace acto de presencia como un viento frío cuya fuente no identificamos. De pronto, y sin necesidad de que suceda nada, todo pierde su brillo, su significado y trascendencia. Las emociones ya no son las mismas y de nada sirve forzarlas ni hacer ver lo que ya no se siente.

La falta de amor no siempre necesita una razón concreta para que surja, simplemente aparece y cuando lo hace puede ser igual de desconcertante para los dos miembros de la pareja. Ahora bien, cuando uno es plenamente consciente de que ya no ama al otro, debe actuar y dejar claros sus sentimientosLos engaños (y autoengaños) que se mantienen en el tiempo tienen serias consecuencias. Una de ellas es hacer padecer al otro al percibir la evidente frialdad emocional.

La rutina que nos atrapa

Sentirse solo en la pareja es más probable cuando el peso de la rutina se agranda. Hay épocas en que simplemente, nos dejamos llevar. El trabajo, las obligaciones, los hijos… Todo cae en un ritmo mecánico donde no hay espacio para el afecto, para mirarnos a los ojos y reencontrarnos.

Al final, hasta las conversaciones son rutinarias lo que erosiona el cariño, el amor y la intimidad. Frente a ello podemos probar a introducir cambios nosotros mismos o solicitar ayuda profesional. En cualquier caso, la pasividad en pocas ocasiones arregla el problema.

¿Y si el origen de la sensación de soledad eres tú?

Hay una tercera dimensión en el hecho de sentirse solo en pareja a considerar. En ocasiones, llega un punto en nuestra vida en que aparece un vacío sin explicaciónEn ese hueco vital se entremezcla la insatisfacción, la falta de significado existencial e incluso el miedo a cambiar lo que nos rodea.

Este tipo de situaciones son más comunes de lo que pensamos. Hay personas que se sienten solas en su relación de pareja porque ya no son las mismas; en ellas navega ahora la frustración por no tener lo que desean. En estos casos no hay culpables, y aunque creamos que es el otro quien ha cambiado y ya no es capaz de darnos lo que necesitamos, en realidad, quizás seamos nosotros.

Nosotros, tal vez, los que hemos evolucionado, crecido en perspectivas hasta el punto de cambiar gustos, necesidades o motivaciones (otra proyección profesional, mayor independencia, nuevas conexiones sociales y personales, etc.).

Para concluir, la soledad en pareja es un tan recurrente como mortal para muchas relaciones. La primera, porque es origen de sufrimiento, de problemas psicológicos y también de salud. La segunda, porque nadie debe ni merece experimentar ese tipo de dolor que tantas secuelas nos deja.

Por tanto, investiguemos el origen que hay detrás de esa situación. Hablemos con nuestras parejas y pongamos soluciones en común siendo sinceros, respetuosos y responsables.

Las chicas difíciles… ¿son más atractivas?

El mito de la chica difícil está muy extendido en todo el mundo. Se dice que los hombres solo se interesan genuinamente por aquellas mujeres que no ponen facilidades a la hora de establecer una relación. Pero, ¿cuánto hay de cierto en esto?

Las chicas difíciles reciben esta etiqueta porque interponen obstáculos durante la conquista amorosa. La tradición nos dice que esta actitud despierta el interés masculino y que, por lo mismo, no hay nada más ineficiente que ser una «chica fácil». ¿Cuánto de cierto hay en la leyenda?

En primer lugar, señalemos que en materia de conquista y de enamoramiento no hay reglas fijas. Nos enamoramos de alguien, pero sin completar una lista de motivos. Por otro lado, en la etapa del flirteo sí parece haber algunos patrones que se repiten con relativa frecuencia. Indican que, efectivamente, las chicas difíciles suscitan mayor interés, pero no en todas las circunstancias.

El tema parece trivial, pero hay investigadores y estudiosos que le han dedicado tiempo. Más que buscar la receta perfecta para la conquista, lo que se ha explorado es cómo respondemos a ciertos estímulos. También cómo se edifican las relaciones de pareja. Veamos qué se dice al respecto.

La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer”.

-Sofía Loren-

Un viejo experimento sobre las chicas difíciles

En 1973, la doctora Elaine Walster, de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) hizo un experimento algo rudimentario. Quería saber si los hombres tenían un «chip» en virtud del cual se sentían más interesados en las chicas difíciles.

Lo que Walster y sus colaboradores hicieron fue contratar los servicios de una meretriz. La elección de una persona con esa labor les permitiría identificar los pormenores del tema en la situación más básica posible. Le pidieron que se mostrara reticente al acercamiento con algunos de sus clientes y solícita con otros de forma aleatoria.

El resultado fue que, en esas circunstanciaslos hombres valoraban peor y se mostraban menos interesados cuando la chica adoptaba una actitud fácil. Inmediatamente perdían el interés.

La experiencia se repitió luego con mujeres que acudían a una agencia de citas. La conclusión fue similar. La única diferencia fue que, en este caso, los hombres mostraban mayor interés por quienes eran selectivamente difíciles. O sea, difíciles con los demás, pero muy accesibles con ellos.

Lo que indican estos estudios es que esta diferencia sutil modificaba el atractivo de la actitud. Ambos contextos correspondían a mujeres que estaban disponibles para una relación. Por lo tanto, era ilógico que pusieran obstáculos para lo que ellas mismas estaban buscando.

La dificultad y el deseo

Existe la idea de que aquello que se consigue con mayor dificultad termina siendo más valorado. También se ha comprobado en psicología social: las personas valoran más la pertenencia a aquellos grupos a los que les ha costado entrar. También de que los hombres aman los desafíos y que por eso si una mujer «se la pone fácil», el encanto desaparece.

Las neurociencias indican que no solo a los hombres, sino también a las mujeres, nos gustan los retos. Estos le imprimen un toque adicional de encanto a toda situación.

El doctor Robert Weiss, vicepresidente de Elements Behavioral Health, indica que hombres y mujeres emplean estrategias, más o menos elaboradas, para retar al otro durante la etapa de flirteo. Sin embargo, las técnicas empleadas por mujeres y hombres son diferentes.

Lo más usual es que ellas «jueguen» a ser chicas difíciles, a través de conductas como fingir desinterés, demorar sus respuestas y no estar disponibles siempre. Ellos, en cambio, prefieren realizar acciones que pongan celosa a la mujer en la cual están interesados.

Las chicas difíciles: un asunto de cuidado

No siempre que una persona que pone barreras tiene un motivación de coqueteo. Algunas personas no pueden evitar el hecho de interponer obstáculos en esa fase inicial de flirteo. Lo hacen porque son muy inseguros y temen salir lastimados. El otro detecta esa reticencia temerosa y usualmente responde alejándose.

Así mismo, una investigación publicada en el Journal of Experimental Psychology, indicó que el paradigma de la chica difícil solo funciona realmente cuando el otro está altamente interesado en una mujer. La dificultad en el acceso a ella no funciona como disparador del deseo, pero sí lo incrementa cuando previamente ya hay una manifestación de interés.

Sin embargo, muchas veces no existe ese interés manifiesto previamente. En esos casos, la dificultad que plantee el uno o el otro suele conducir a una pérdida de impulso. Nadie quiere esforzarse de más en obtener algo que no está seguro de desear. En esos casos, funciona lo contrario: acercarse y estar más disponible para el otro termina siendo la chispa que enciende el fuego.

Edith Sánchez

7 cosas que ninguna pareja te va a proporcionar

Hay varios elementos importantes que ninguna pareja te va a proporcionar. Principalmente, nadie va a edificar por ti cimientos que son tu responsabilidad, aunque puedan inspirarlos. No esperes que otro te dé raíces, norte o fundamento a tu existencia.

Todos llevamos dentro un vacío, sencillamente porque nunca vamos a estar completos. Cada quien debe lidiar con ese vacío y muy frecuentemente buscamos llenarlo con el amor de pareja. Sin embargo, hay muchas cosas que ninguna pareja te va a proporcionar, aunque a veces pienses que sí.

Es cierto que hay momentos en los que el amor hace que nos sintamos plenos, como si nada nos faltara. Sin embargo, son instantes fugaces. Tienen que ver más con la percepción idealizada que el enamoramiento nos impregna que con una realidad concreta.

Algunos se resisten a aceptar esto. Piensan que si la otra persona no les proporciona plenitud, tal vez sea porque no es la indicada. Entonces continúan su eterna búsqueda y su eterna insatisfacción. Más tarde o más temprano terminas dándote cuenta de que hay elementos que ninguna pareja te va a proporcionar. Estos son algunos de ellos.

No es sólo un sentimiento. Es también un arte”.

-Honoré de Balzac-

1. Seguridad en uno mismo

La seguridad que tienes en ti no se va a apoyar en ninguna pareja. Es muy frecuente que, junto a la persona que amamos, nos sintamos más confiados y poderosos. Es claro que ese es uno de los grandes aportes del amor: aumentar la confianza en lo que somos y lo que podemos.

Sin embargo, cuando la confianza en nosotros mismos depende de algo o alguien externo, es como una casa sin cimientos. Puede derrumbarse en cualquier momento, ante el más mínimo vaivén.

2. Felicidad plena, una de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar

La felicidad plena es algo que en el mejor de los casos experimentamos de manera pasajera, unas cuantas veces en la vida. Estar enamorados y ser correspondidos es precisamente una de esas ocasiones en las que llegamos a sentirnos plenamente felices. Eso, al menos, por un tiempo.

El enamoramiento es una condición que dura muy poco. Este se va diluyendo paulatinamente, aunque  persista el amor. Tras esa explosión de felicidad, vienen etapas más serenas en las que también emergen los vacíos, las contradicciones y los desencuentros.

3. Ausencia de dolor

No hay manera de erradicar por completo el dolor de nuestras vidas. De hecho, es saludable que así sea. El dolor nos hace más humanos y, si sabemos cómo sortearlo, nos trae valiosas enseñanzas. Cuando se le teme al dolor, surge la fantasía de evitarlo a toda costa. Uno de los caminos para intentarlo es refugiarnos en el amor de pareja.

Sin embargo, una de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar es inmunidad contra el dolor. En realidad, el amor de pareja trae consigo también sufrimientos. Más de una vez vas a tener que experimentar la falta, la desilusión o el desencuentro con esa persona. Es inevitable.

4. Certezas totales

Aunque los enamorados suelen hablar en términos definitivos, la verdad es que ninguna relación tiene la continuidad asegurada. Al jurarse amor eterno, quienes lo hacen están convencidos de que así será. Sin embargo, hay infinidad de circunstancias que llevan a cambiar de opinión.

Toda pareja es un préstamo que te hace la vida. En algún momento se va a producir una separación. Incluso el matrimonio tiene un límite: “hasta que la muerte los separe”. Se da por hecho que habrá un momento en el que no van a estar juntos. Las certezas totales no existen en el amor.

5. Sentido de vida

Otra de las fantasías recurrente en el amor es la idea de que por fin la vida tiene un verdadero significado. El otro se convierte en motor, en motivación y en objetivo. Una vida que estaba desierta, de pronto se ve iluminada por el otro y entonces todo parece cobrar sentido.

Como en otros casos, en este también se trata de una ilusión. Somos cada uno de nosotros los que le otorgamos sentido a nuestras vidas. Si este proviene de un factor externo, no es real. El rumbo de nuestra existencia es sólido, únicamente si nace de nuestra propia búsqueda y hallazgo.

6. Estabilidad constante

La incertidumbre trae consigo una dosis de angustia y por eso todos buscamos estabilidad, en mayor o menor medida. Si las situaciones son un poco más predecibles, la sensación de inseguridad es menor y tiende a disiparse. Por el contrario, lo inestable, lo inconstante, nos pone los nervios de punta.

Que una pareja sea estable no significa que tenga estabilidad constantemente. Toda pareja pasa por altos y bajos. Hasta las relaciones más firmes y apasionadas llegan a puntos ciegos, en los que aparece la duda sobre si lo mejor es seguir o detenerse. Ninguna pareja ofrece estabilidad a toda prueba.

7. Satisfacción total

La insatisfacción es otro de esos elementos que rondan la vida de cualquier ser humano. Nadie es tan perfecto ni coincide tan plenamente con otra persona, como para que jamás le genere momentos de insatisfacción. Siempre habrá un instante en el que el otro nos deje un vacío.

Otra de las cosas que ninguna pareja te va a proporcionar es satisfacción total. Precisamente un amor verdadero se construye sobre la base de que el otro no es el perfecto. Lidiar con sus errores y con todo aquello que no satisface plenamente nuestras expectativas es una realidad ineludible en cualquier pareja.

Las parejas son más sólidas y duraderas cuando quienes las integran son conscientes de que el otro no es un medio, sino un fin. También cuando cada uno ha logrado encontrar un cierto equilibrio en autonomía y no depende del otro para alcanzarlo.

Edith Sánchez

Aspectos a evaluar en la primera sesión de la terapia de pareja

La terapia de pareja puede resultar confusa en tanto que se trabaja con dos personas. Por ello, y porque el volumen de información que se obtiene es mayor, se presentan una serie de pautas y aspectos relevantes que evaluar durante las primeras sesiones, que pueden resultar de ayuda para ir determinando el tipo de problemáticas existentes en la pareja. Sigue leyendo “Aspectos a evaluar en la primera sesión de la terapia de pareja”

Blog de WordPress.com.

Subir ↑