¿Te sientes mal por tener la iniciativa en tus relaciones?

¿Siempre llevas la iniciativa en tu relación de pareja, pero realmente esto no es algo que desees? Esta suele ser una queja bastante habitual y hoy descubrirás cómo aprender a tratar de ponerle punto y final a esta situación.

Tener la iniciativa en las relaciones no es algo malo. Sin embargo, si este tipo de situaciones causan malestar o algún tipo de incomodidad es necesario abordarlo, ya que puede que nos estemos responsabilizando al 100 % e impidiendo a otras personas que pongan de su parte.

También puede ocurrir que a quien le reclamemos iniciativa se encuentre cómodo en un papel pasivo o quizás sus prioridades sean otras. Sea como sea, lo importante es analizar cómo nos sentimos en cada una de las relaciones en las que somos partícipes. De esta forma, será más fácil identificar con qué personas compartimos más conexión y nos sentimos más cómodos y con quien tenemos más dificultades a la hora de tomar la iniciativa. Profundicemos. 

La fuerza de la costumbre

La fuerza de la costumbre es muy poderosa, ya lo decía Darwin. Hace que nos acomodemos a una situación hasta que alguien se harta y salta. Esto puede desencadenar respuestas de rechazo y desconcierto, ya que la persona que no «salta» es normalmente la que nunca toma la iniciativa en la relación. Sin embargo, se pueden empezar a actuar para resolver esto.

  • Comunicar lo que ocurre: siempre desde el respeto y siendo claros. Tenemos que hacer saber al otro cómo nos sentimos con la situación y que deseamos que haya un cambio.
  • Permitir que la otra persona se exprese: conocer qué piensa y siente el otro también es importante. Asimismo, esto permitirá un intercambio de puntos de vista que nos pueden llevar al siguiente punto.
  • Barajar opciones: tenemos que encontrar una opción que nos vaya bien. Por lo que podemos darnos un tiempo para pensar en algunas alternativas o, si tenemos tiempo, dialogar e intercambiar posibles opciones en el momento.

Lo importante no es hacer un cambio radical, sino empezar con pequeñas modificaciones. Por ejemplo, la persona que nunca toma la iniciativa puede empezar a proponer un plan de fin de semana una vez al mes. Posteriormente, esto se irá incrementando. En lo que tenemos que fijarnos es en si pone de su parte y si lleva el acuerdo a la acción.

El cambio frustrado

Si la otra persona sigue manteniendo una actitud pasiva puede que esa sea su forma de ser. Por eso, por mucho que nos diga que va a cambiar y que «sí, la próxima vez lo propondré yo o seré más activa» esto no acabará sucediendo.

En estos casos, es importante comprender que esa persona no es como esperamos y que aunque intente contentarnos diciendo que va a poner todo de su parte para cambiar no será tan sencillo.

El artículo Terapia conductual integrativa de pareja: descripción general de un modelo con énfasis en la aceptación emocional explica muy bien este tipo de situaciones, muy comunes en las relaciones de pareja. De hecho, si tener la iniciativa es algo importante para nosotros, y esta situación va a hacer que estemos enfadados o que le recriminemos constantemente a la otra persona lo que no está haciendo, es fundamental reflexionar sobre la relación que tenemos y los valores que son importantes para nosotros.

La llamada interesada

Otro aspecto importante que no debemos pasar por alto y sobre el que tenemos que reflexionar es por qué mantenemos aquellas relaciones en las que tener la iniciativa no es algo abundante. Por ejemplo, aunque nosotros hemos propuesto quedar cuatro veces, la quinta ha sido esa persona. ¿Por qué se ha dado esa situación?

En el caso de que ese contacto, la mayoría de las veces, tenga que ver con, por ejemplo, ir a buscar un título en la Universidad, hacer una gestión en el banco o ir a un determinado lugar al que no quiere ir sola, debemos cuestionar si esa llamada o mensaje no es solo por simple interés¿Verdad que nosotros proponemos tomar un simple café, quedar para ir al cine o dar un paseo para hablar? Quizás sea el momento de «hacer limpieza» en nuestras relaciones.

Muchas veces tener la iniciativa es algo que sucede en algunos ámbitos, pero no en otros. Incluso, algunas personas no tienen la iniciativa en ningún ámbito de su vida. Si esto te frustra, te está agotando o te causa algún malestar, te animamos a que vuelvas a leer este artículo y reflexiones sobre él.

Asimismo, no dudes en acudir a un profesional que te dará las herramientas adecuadas para gestionar esta situación de la mejor manera para ti.

Raquel Lemos Rodríguez

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