Dar espacio cuando se ama

Al contrario de lo que pueda en general pensarse, dar espacio cuando se ama no implica necesariamente querer menos; muchas veces, puede ser la mejor forma de amar. Una forma sincera y genuina.

La creencia de que amar a alguien implica la necesidad de permanecer lo más próximo posible junto a ella durante el máximo tiempo está muy extendida en la actualidad. Sin embargo, dar espacio cuando se ama también es importante.

Y es que un amor sincero y genuino, libre de miedos, exigencias y egoísmo, daría mayor cabida -en comparación a un amor algo más encerrado en sí mismo- a la posibilidad de conceder al otro el tiempo y el espacio que pidan o necesiten.

¿Qué significa dar espacio cuando se ama?

En el contexto de una relación de amor romántico, podría entenderse que dar espacio a la otra persona es la apertura a que desempeñe actividades vitales de forma independiente y privada, durante el tiempo que necesite. Y, principalmente, de una manera exenta de juicios y consecuencias.

«Los celos son siempre el instrumento certero que destruye la libertad interior y elimina en la compañía toda la felicidad posible».
-Gregorio Marañón-

Ya sea porque detectamos esa necesidad en nuestra pareja o bien porque ella nos lo solicita explícitamente otorgar un tiempo y espacio privados sin ser observadores ni influyentes puede constituir, según cómo se mire, un acto de amor en sí mismo. A fin de cuentas, si se ama verdaderamente a alguien, ¿no se querría lo mejor para esa persona?

El amor, el egoísmo y los celos

Muchos son los expertos, y no expertos, que coinciden en que amar de verdad equivale a amar incondicionalmente. Es decir: el amor en forma pura, el deseo de disfrutar de una mejor vida y de proporcionársela al otro mientras se admira y respeta a la persona, debería estar exento de condiciones.

De hecho, podría surgir un problema en el momento en el que el amor romántico obedezca a leyes condicionales y el intercambio que suponga amarse se convierta en una especie de contrato regido por estrictas reglas. Generalmente, una de esas reglas es la promesa de fundirse y permanecer en proximidad física y emocional con la otra persona durante todo el tiempo posible.

Esta, según gran parte de la literatura centrada en el amor y las relaciones, es una actitud que emerge, en la mayoría de los casos, de una visión egocéntrica y de propiedad de las relaciones de pareja. Una visión en la que se da por sentado, según convencionalismos sociales, que el hecho de unirse en un proyecto de amor supone, automáticamente, una suerte de pertenencia del uno al otro.

Por tanto, en virtud de un sentimiento de propiedad sobre la otra persona, dar espacio cuando se ama podría percibirse como la renuncia a reclamar lo que no es propio por derecho; como una muestra, incluso, de desdén o desinterés hacia el otro integrante de la pareja.

En general, la era actual parece exigir una nueva visión del amor en la que amar supone otorgar la libertad suficiente como para que la otra persona crezca, se desarrolle, y aprenda a dar pasos vitales independientemente.

Dar espacio cuando se ama podría contrarrestar esa tendencia, todavía extendida en muchos contextos, de ‘ensañarse’ románticamente con la otra persona. 

Para finaliza, presentamos algunas reflexiones breves a tener en cuenta para asimilar esta forma de amar propia de tiempos actuales, esa en la que dar espacio cuando se ama pueda ser un común denominador y una expresión per se de amor:

  • Nadie es dueño de nadie; la cantidad de exigencias que en una u otra dirección se pueden dar entre miembros de una pareja debería ser limitada.
  • Amar, de una manera sana y bien entendida, podría orbitar alrededor de la noción de enriquecer la vida propia mediante un compromiso con otra persona, pero sin otro fin que ese y sin la necesidad de sentirse poseedor ni director de las acciones de nadie.
  • Cuando el aprecio y la tendencia que se siente románticamente hacia otra persona es altruista, debería desearse el crecimiento y la felicidad de la otra persona por encima de muchas otras cosas. Y por ello, propiciar un contexto para que ese crecimiento y esa felicidad se den según las propias reglas del otro podría ser importante.
  • Todas las personas tienen derecho a la toma libre de decisiones y a conocerse mejor a sí mismas y evolucionar de manera individual e independiente.

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Andrés Navarro Romance

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