¿Por qué no siempre es bueno hacer deporte?

Los niveles de alta contaminación atmosférica registrados en Madrid, que han llevado a sus responsables institucionales a restringir el tráfico rodado, son noticia de portada en estos días. Pero la capital española no es la única ciudad de nuestro país en sufrir este problema ambiental y sanitario: el aire que respira el 90% de la población urbana de la Unión Europea (UE) supera los niveles considerados nocivos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El aire que respira el 90% de la población urbana de la UE supera los niveles considerados nocivos por la OMS

Al hacer deporte, la cantidad de aire que se respira aumenta y, por tanto, la de partículas y gases nocivos que llegan al organismo. Además, se tiende a respirar por la boca, por lo que no se aprovecha el filtro que supone la nariz. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) indica los más graves para la salud y el medio ambiente de los europeos: partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), ozono troposférico (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y Benzo(a)pireno (BaP).

Las consecuencias de una mala calidad del aire son diversas: nuestra circulación no es tan fluida; la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos es menor; se pueden irritar los ojos, la piel o las mucosas; es causa de tos, náuseas y rigidez en el pecho; aumenta la predisposición a infecciones virales; incrementa las alergias y otras dolencias respiratorias, como la bronquitis, etc. Estos efectos son especialmente acusados en poblaciones más sensibles como ancianos, niños, embarazadas o personas con alergia o asma.

La Sociedad Española de Neumología (SEPAR) recomienda no realizar actividades deportivas en los días con más contaminación. Para ello se pueden consultar las páginas web de las mediciones de las redes de calidad del aireautonómicas y locales.

El peor lugar para practicar deporte son las zonas con tráfico rodado, principal causante de este problema ambiental. Lo idóneo es acudir a espacios verdes, si es posible alejados de los núcleos urbanos, a primeras horas de la mañana o de la noche, para así evitar los niveles más altos de emisiones contaminantes de la circulación.

La realización de actividades saludables, pero no tan intensas que requieren inhalaciones elevadas de aire, son otra posibilidad, como caminar, yoga o pilates.

En cuanto al uso de mascarillas, solo las más sofisticadas filtran las partículas más finas y nocivas (PM2,5), pero no es habitual que estén al alcance de los ciudadanos. Por ello la SEPAR no considera buena idea generalizar el uso de mascarillas comunes como protección contra la polución del aire.

Luchar contra la contaminación atmosférica no solo es bueno para la salud de los ciudadanos y el medio ambiente, sino también un buen negocio. Según un informe de la OCDE, las medidas para reducirla suponen ahorros seis veces superiores a las inversiones necesarias para su control. Las iniciativas pueden ser muy diversas:

  • Desarrollar e implantar tecnologías menos contaminantes. Los fabricantes de automóviles pueden comercializar modelos más eficientes y con sistemas que disminuyan las emisiones, en especial los diésel. Las refinerías pueden añadir aditivos en los carburantes para limitar su impacto ambiental. Las centrales térmicas, otro de los principales emisores, también pueden incluir tecnologías de filtrado. Los departamentos de I+D de empresas y centros de investigación deberían tener más apoyos para mejorar los sistemas de reducción y control de las emisiones.
  • Impulsar la movilidad sostenible. Se debería incentivar el transporte público o la bicicleta para reducir el uso del vehículo privado y, en su defecto, impulsar vehículos menos contaminantes como los eléctricos o la generalización de sistemas de eficiencia energética para disminuir el consumo y las emisiones.
  • Aprobar leyes para controlar la contaminación y velar por su cumplimiento. Las directivas comunitarias sobre calidad del aire son cada vez más estrictas, pero los estados miembros deben luego poner las bases para que se cumplan.
  • Ofrecer información veraz y actualizada a los ciudadanos. Saber dónde y cuándo hay más contaminación resulta útil para evitar realizar en ese momento actividades al aire libre.

Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

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