Cómo Deshacerte de la Inseguridad y Quedarte en Paz

Todos tenemos circunstancias por las que sentirnos mal, inseguros u ofendidos, alguien que no nos trata bien, problemas de salud, un proyecto inacabado… Dios no nos prometió que nunca pasaríamos por dificultades, lo que sí prometió es que podríamos tener paz en medio de ellas.

Sólo porque las cosas no salgan como esperamos, no significa que debamos frustrarnos. La clave está en no dejar que la tormenta entre en nosotros. Por ejemplo, un barco que está navegando está rodeado de agua, es normal, no hay ningún problema, el problema sería que el agua entrara en este. De manera similar, puedes estar rodeado de problemas en los distintos ámbitos de la vida: a nivel laboral, familiar, personal, etc., pero sin dejar que esos problemas entren en tu interior, sin permitir que entre la tormenta dentro de ti.

Dios quiere que seas estable cuando estés en la adversidad, que sigas en calma y en paz. De este modo, mantienes una posición de poder, y estando en paz le muestras a Dios que confías en él. Las escrituras dicen que los que creen están en reposo, porque tienen la seguridad de que Dios tiene algo mejor para ellos. Algunos han estado por mucho tiempo dejando que las circunstancias determinen si van a ser o no felices. Necesitas ser firme y decir “¡Basta de preocuparme!, estaré en paz”. De este modo Dios (el universo) obra en tu vida.

Ten en cuenta que el estrés debilita el sistema inmunológico, y algunas personas por ejemplo, no sanan de su enfermedad porque se preocupan todo el tiempo. Aunque se vayan a dormir, su mente sigue dando vueltas. El tiempo que gastan preocupándose drena su energía robando su creatividad, y por consiguiente no toman buenas decisiones.

Las escrituras dicen que no puedes añadir un centímetro a tu estatura preocupándote. La preocupación es como una mecedora que siempre se mueve pero que no va a ninguna parte. En lo profundo de tu espíritu debe haber reposo, debes saber que Dios te tiene en la palma de su mano. Así pues, quédate quieto y reconoce que hay un Dios, una fuerza mayor. Si tienes paz interior, él te dará sabiduría y fortaleza porque al estar en paz, seremos uno con esa fuerza mayor.

Habrá momentos en la vida en los que sientas que todo está fuera de tu control, pero en medio de las dificultades hay un lugar de paz al que puedes ir. Se puede traer paz del exterior si la hay en el interior. Paz es saber que Dios está allí en medio de los problemas, no es deshacerse de todos los enemigos, ni saldar todas las cuentas, la paz es no dejar que esos acontecimientos lleguen al interior.

Así pues, no esperes hasta que todos tus problemas se resuelvan para dejar de preocuparte ni esperes hasta que los demás sean los que cambien, porque si esa es la actitud que tienes, siempre habrá algo que te mantendrá molesto o frustrado. Decide que vas a tener paz justo en medio de la tormenta.

 

Las aguas profundas del mar están siempre en calma, mientras que las de la superficie cambian constantemente según sople el viento. En lo profundo de tu espíritu debes tener paz interior, en la quietud y en la confianza estará tu fortaleza. Cuando te preocupas vives de forma superficial porque no se puede controlar el viento o lo externo, pero sí podemos controlar lo interno, el cómo estamos por dentro. La vida es 10% lo que te sucede y 90% el cómo respondemos a ello.

Mientras vivas, nunca escaparás de los desafíos ni de las pruebas ni de las adversidades. Aprende a bajar a las profundidades, pues lo superficial es muy cambiante. Reconoce que Dios tiene el control y nada puede quitarle el control a él. Dios no permitirá una dificultad a menos que haya un propósito en ello. Si guardas tu paz, el creador va a obrar a tu favor. Por ejemplo: “He recibido un informe médico malo”, entonces declara: “Gracias señor porque me has sanado, pero si no sucede, seguiré en paz porque me tienes en tus manos y sé que me creaste con un propósito perfecto”.

Ten presente que la vida es muy corta para vivirla ofendido, molesto o desanimado. Por tanto, asegúrate de ponerte los zapatos de la paz. Si tu matrimonio está mal ahora, no te preocupes, todo saldrá bien; si tu hijo se desvió, si los demás hablan mal de ti, si no le ves salida a tus finanzas, si tenías grandes planes que no se cumplieron, si la persona con la que andabas no era la persona correcta, no te inmutes, pues Dios te tiene preparado algo mejor.

No te amargues entonces, ni dejes de soñar a lo grande, ya que Dios dice: “Mi presencia irá contigo, yo te daré paz”. (Éxodo 33). Recuerda que si Dios alimenta a las aves del cielo, cuánto más no hará para cuidarte a tí. Si tienes una desilusión, es que te espera un nuevo comienzo.

Finalmente, las tormentas de la vida nos vienen a todos, pero el desafío de hoy es: ¡No dejes que la tormenta entre en ti, quédate en paz!, esa es tu posición de poder. Cuando estás en paz, no solo vives más saludablemente, sino que además Dios promete cambiar tu situación viviendo así como el triunfador que eres.

Un abrazo,

Elías Berntsson

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