¿Por qué Decidir Usar Buenas Palabras?

Dice un versículo en las escrituras:

“Con la lengua alabamos a Dios, y con la misma lengua maldecimos a los hombres que fueron creados a su imagen.”

Esto no debería ser así, date cuenta que con nuestras palabras podemos marcar la vida de otras personas. Son como semillas plantadas, y esas palabras pueden quedarse en ellos por mucho tiempo. Una grosería puede recordarse por años, y la mayoría de nosotros no pensamos que maldecir es un problema. Cuando hablamos de manera negativa de una persona es una maldición según el creador del universo, maldecir significa hablar maldad. No significa decir malas palabras, significa ser críticos y juzgar a los demás apuntando siempre los errores de otras personas.

Así como podemos maldecir a los demás con palabras, también nos podemos maldecir a nosotros mismos con nuestras propias palabras. Si tu eres alguien que tiene más problemas en el área de maldecirte a ti mismo que en la de hacerlo con los demás, si crees que por alguna razón piensas que está bien ser duros y críticos con nosotros mismos y decirnos toda clase de cosas negativas como: “No puedo creer que hice eso, soy tan tonto”, “mi padre fue un fracasado y yo también lo seré”, “no puedo hacer nada bien”, “estoy muy gordo”, si crees que esto es normal, déjame decirte que cometes un error.

Cuando te criticas, cuando te juzgas, estas maldiciéndote a ti mismo. Cuando hablas constantemente de cómo están tus problemas, lo mal que te trata la vida, tus propias palabras te mantendrán derrotado apartándote de una vida de éxito.

Cuando te pasas el día hablando de lo mal que esta tu economía, de las razones por las que te va a ir mal, tus mismas palabras crean un camino hacia el fracaso. Tienes que tomar una decisión y es:

¿Usaras tus palabras para bendecir, o para maldecir?

La palabra bendecir significa hablar bondad, pronunciar un favor divino, declarar las cosas buenas. Date cuenta que la palabra bendecir en las 3 definiciones tiene que ver con lo que decimos, tiene que ver con nuestras palabras, tiene que ver con lo que estamos declarando.

Yo te pregunto:

¿Qué estas declarando para tu futuro?

¿Qué declaras para tus hijos?

¿Qué declaras para tus finanzas?

Quizás digas “Es que nunca me sucede algo bueno”, “no se cómo saldré de mis deudas”. Deja ese disco y pon otro nuevo, así maldices tu futuro. Tienes que comenzar a decir lo siguiente con seguridad:

“Dios suple todas mis necesidades”

“Estoy rodeado del favor de la fuente de todas las cosas”

“Estoy emocionado por mi futuro”

“Allá donde voy la abundancia me sigue”

Comienza a ver tus finanzas multiplicadas, si lo ves dentro tuyo, lo verás fuera. Afirma con tu pensamiento y boca bendiciones sobre tu vida. Afirma bendición sobre tu matrimonio, quizás digas:“Este matrimonio empezó mal, simplemente no nos llevamos bien, no tenemos nada en común, no nos amamos, no me imagino de que manera va a durar esto”. Justamente esas palabras negativas van a destruir tu matrimonio más rápido de lo que te imaginas, tu no puedes maldecir algo por un lado y luego esperar que todo ande bien por el otro lado. Tienes que evaluar constantemente tus palabras y preguntarte:

“¿Estoy bendiciendo o estoy maldiciendo?”

“¿Estoy hablando vida o estoy hablando muerte?”

Un abrazo,

Elías Berntsson

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