Comprar a plazos sin intereses

Aplazar las compras, sin intereses, con una tarjeta de crédito ya no es una operación imposible. Hay “plásticos” que permiten adquirir a través de una pequeña línea de crédito mensual, que puede alcanzar un máximo de 3.000 euros. Pero a partir de este plazo, los bancos empiezan a aplicar un tipo de interés entre el 15% y 20% a todas las operaciones. ¿Cuáles son las mejores tarjetas para comprar a plazos sin intereses? En este artículo se analizan qué modelos hay y bajo qué requerimientos es posible contratarlos.

Tarjetas para comprar a plazos con crédito permanente

Una de las prestaciones más valoradas por los usuarios es que sus tarjetas de crédito cuenten con aplazamientos para sus compras, es decir que con ellas se pueda pagar más adelante lo que se adquiere hoy. Por lo general, los periodos en que están exentas de intereses oscilan entre uno y tres meses, aunque también hay modelos que amplían estos plazos. De esta forma, los titulares de estos “plásticos” solo tendrán que preocuparse de abonar el importe financiado para, en muchos casos, llegar en mejores condiciones económicas a final de mes.

Las tarjetas para comprar en plazos sin intereses son muy útiles para ajustarse al presupuesto familiar, ante un problema de falta de liquidez puntual o para afrontar gastos imprevistos. A partir de este servicio, hay habilitada una importante oferta que cumple con estos requisitos y que está disponible para ser suscrita por los usuarios en cualquier momento. ¿El objetivo? No acumular intereses cada vez que se adquiere ropa, el último modelo de móvil o pagar la factura del restaurante.

Estas líneas de crédito son concedidas por los bancos sin ningún requerimiento. Solo hace falta cumplir las condiciones para suscribir la tarjeta. Y, de ser aceptada la solicitud, genera de forma automática una pequeña financiación, que podrá utilizarse en cualquier momento y hasta el límite contemplado en cada uno de los plásticos.

Pero las tarjetas para comprar sin intereses no son monopolio de los bancos. También superficies comerciales han optado por esta estrategia, como fórmula para fidelizar a sus clientes. En este caso dejan aplazar las adquisiciones, que están limitadas a la misma red comercial.

Mientras, los “plásticos” ofrecidos por los bancos están a abiertos a toda clase de consumo y son admitidos en todos los establecimientos comerciales. Imponen los aplazamientos bajo periodos de corta duración, entre uno y tres meses para, a partir de este periodo, aplicar un tipo de interés por las operaciones realizadas, que en casi todos los casos supera el 13%.

Tarjetas: entre uno y tres meses, sin intereses

Los bancos comercializan estas tarjetas con diferentes vencimientos en el aplazamiento de los pagos, pero con unas características similares a todas ellas.

Como consecuencia de esta estrategia, BBVA ha incluido en su oferta un modelo que cumple con estos objetivos. Se trata de la denominada Después, que se caracteriza porque permite demorar las operaciones para pagarlas a fin de mes y sin ningún interés.

Bajo estos criterios comerciales se ha confeccionado la Visa Classic de Caja España-Duero, que dispone de una línea de crédito mensual, sin recargos ni comisiones. Es la forma que tiene de incorporarse a este grupo de tarjetas que ayudan a planificar el presupuesto doméstico.

Pero no todas se limitan a aceptar estos movimientos en plazos tan breves, sino que lo amplían a mayor número de meses. Banco Sabadell está entre las entidades que han aceptado estas condiciones, por medio de la Tarjeta Sin, que aplaza los pagos en tres meses, aunque para importes entre 50 y 3.000 euros. A cambio aplica una comisión de gastos de gestión del 2,50%.

Otro diseño que mantiene la misma periodicidad es el que propone Bankia a través de su tarjeta Pago Fácil, sin que sus titulares paguen interés alguno durante los tres primeros meses.

Incluso la tarjeta Punto Oro del Banco Popular va más lejos en el periodo de devolución y lo lleva hasta seis meses, que son los que dispondrán para administrar una línea de crédito permanente desde 600 euros.

Condiciones de estas tarjetas

Si bien estos medios de pago son muy favorables para los intereses de sus demandantes precisamente por la exención de intereses, tendrán que cumplir con una serie de requerimientos, sino desean verse sorprendidos de forma negativa en la utilización de alguna de estas tarjetas.

  • Las compras bajo el régimen de aplazamiento de pago sin intereses no podrán hacerse de modo ilimitado, sino que estarán acotadas por un límite impuesto en cada “plástico” y en función del perfil del cliente.
  • Las operaciones tendrán una periodicidad de la que no podrá excederse, y que si bien lo habitual es llevar a un solo mes, hay alternativas para ampliarla a tres o seis meses.
  • Y, por último, cualquier incumplimiento en los pagos conllevará a que se rescinda el contrato o, al menos, tener paralizada de forma temporal la línea de crédito de la tarjeta.

Via: Consumer

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