La fantasía de ser sumiso

Entre las situaciones eróticas que van ganando terreno, la sumisión ocupa un lugar importante. ¿Cómo explicar esta fantasía sexual? ¿Hasta qué punto es fruto de una historia personal? ¿Cuándo pasa de ser lúdica a patológica? Aquí encontrarás algunas respuestas.

Para profundizar más en el tema debemos recurrir al célebre psicoanalista vienés Sigmund Freud, el cual estableció los fundamentos de dicha fantasía en los siguientes términos: «Esta fantasía procedería del placer que experimenta un niño al ver cómo pegan a otro niño. Un placer que vendría de la posibilidad imaginaria de ponerse en su lugar». En otras palabras, someterse podría producir un poderoso placer, por desconcertante que parezca.

La sumisión femenina es una realidad en nuestra sociedad

¿Es la sumisión una de las claves del placer femenino? «Las mujeres tienen una larga historia con la sumisión», afirma el psicoanalista Saverio Tomasella. No hay que olvidar que, pese a que la emancipación de las mujeres parece hoy una realidad (al menos en algunos países), no siempre ha sido así. Los tiempos en los que se educaba a las niñas para que obedecieran a un hombre no son tan lejanos. Culturalmente, se ha impuesto una norma según la cual las mujeres han de ser sumisas, lo que tiene un efecto inconsciente en su sexualidad. Así lo explica nuestro experto: «Desde pequeñas, las mujeres se crean un imaginario erótico que gira en torno a un orden social de sumisión y se ven obligadas de alguna manera a encontrar placer en ello». Este hecho, que se encuentra en la base cultural del deseo sexual femenino, persiste más allá de la liberación sexual. ¿Cómo podríamos llegar a otra situación diferente? Parece complicado hacer desaparecer en tan poco tiempo lo que desde hace siglos forma parte integrante de la psicología femenina.

Por su parte, los niños son educados siguiendo un patrón dominante. De esta manera, la mujer, al someterse, les permite sentirse valorados en su papel de hombres. Un gran número de fantasías sexuales se desarrollan ciertamente sobre estas bases psíquicas y sociales. El placer, organizado en torno a los roles de dominante/dominado podría ser el punto de encuentro de ambas partes.

La sumisión y su historia singular

Otro elemento determinante en la fantasía de la sumisión es la historia singular que se asocia a cada una. «El psicoanálisis ha sido capaz de establecer que una niña (o un niño) tratada con dureza durante la infancia ha podido sentir placer a su pesar y de manera confusa, naturalmente», comenta Saverio Tomasella. Más adelante, esta intentará reproducir lo que conoce, es decir, una sensación de placer asociada a la sumisión, empezando por sus fantasías.

Es obvio que si esta tendencia se refuerza, ya sea mediante confidencias de otras chicas sobre experiencias de sumisión satisfactorias o bien a través de ciertas lecturas que ensalzan sus virtudes, la mujer en cuestión se sentirá cómoda ante una situación similar. El éxito de libros como 50 sombras de Grey tiene una fuerte influencia. El psicoanalista confiesa su perplejidad al respecto: «En cierto modo este tipo de literatura constituye una liberación de las fantasías femeninas, en cuanto que autoras y lectoras conscientes».

De la misma manera, el poder del marketing y sus efectos sobre la sexualidad son todo menos inofensivos. «Esa insistencia crea fantasías impuestas por el “superyó” (para no salirse de la norma) y que ya no nacen del deseo de descubrir cosas nuevas». Desde un punto de vista crítico, se podría incluso ver en esta apología de la sumisión una nueva forma de machismo.

La fantasía de la sumisión: ¿alguna virtud lúdica?

Así como las demás fantasías, cuya función es añadir un toque picante a la sexualidad, las relacionadas con la sumisión femenina también cumplen ese objetivo, naturalmente. Sin embargo, según el prisma del psicoanálisis, pasar a los hechos no es siempre necesario. «Jugar y hablar sobre ello ya produce cierta excitación», comenta el psicoanalista. El simple hecho de confesar lo que nos pasa por dentro alimenta nuestro placer e imaginación sexual. No obstante, todo es posible siempre y cuando se trate de una elección voluntaria por ambas partes. En este sentido, los nuevos accesorios BDSM suaves y glamurosos pueden permitir poner en práctica juegos sexuales diferentes y lúdicos. Eso sí, a condición de que este tipo de juegos se lleven a cabo respetando ciertas reglas pactadas. Siempre y cuando ninguno de los dos se deje llevar por el juego de rol, esta puede ser una forma de abrirse a practicar diferentes tipos de fantasías.

Sin embargo, cuando se impone la necesidad de pasar a la acción de manera imperiosa y crónica y ello va acompañando de la noción de dolor y humillación, estas prácticas pueden provocar confusión, incluso desorientación. En casos así, se puede considerar consultar a un profesional…

C. Maillard

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