Marca e imagen personal femenina a partir de los 40

Hace poco que la actriz Maryl Streep salía en una entrevista diciendo que las mujeres, a partir de los 50, se hacían invisibles para la industria cinematográfica.

Un caso mucho más cercano: mujer de 42 años, con un cargo de responsabilidad dentro del sector del marketing on-line de una empresa multinacional , me comentaba que necesitaba reciclarse de forma inmediata porque no se veía dentro de 10 años ejerciendo su profesión dentro de un ámbito de trabajo que parecía estar diseñado únicamente para jóvenes con aspecto hipster.

Estos dos casos me hicieron reflexionar sobre los estereotipos, roles y cánones de belleza femeninos que la industria del Marketing, la industria cinematográfica, los medios de comunicación y otros poderes fácticos siguen empeñados en mantener y en fomentar.

Muchas mujeres que se deciden a trabajar su propia Marca Personal a partir de los 40 se preguntan desconcertadas hacia dónde deben de dirigir su estrategia para poder competir en un mercado que parece dar mucho más valor a la imagen física que a las habilidades , talentos y conocimientos adquiridos.

Frente a esta tendencia de exigencias físicas desmedidas hacia las mujeres de más de 40 que el mercado establece como válidas para poder triunfar, parece despertar una corriente que, manteniendo sus distancias con las políticas y apologías feministas, desean reivindicar la “normalidad” como el nuevo modelo y estereotipo propuesto para la mujer en general, independientemente de su edad y de se estatus social y laboral.

Mientras dicho “movimiento” se consolida, las mujeres (Y últimamente también ya muchos hombres), siguen sumergidos en el absurdo sometimiento a una perfección física irreal que nos llega impuesta por dictámenes de los reyes del photoshop y de algunos poderes tácitos.

Pero?¿Quién exige a las mujeres ser perfectas?.¿Es posible que los mensajes mediáticos hagan a algunas mujeres querer o necesitar ser perfectas? ¿Por qué iba una mujer querer ser perfecta si la perfección, lo hemos oído varias veces, no existe?

Analicemos el término “perfección”. Cómo siempre, recurrimos primero a la RAE. Este organismo nos dice que la cualidad de la perfección hace referencia al “mayor grado posible de bondad o excelencia ” que puede alcanzar una persona o un objeto.

Según esta acepción, cuando una mujer se empeña en ser perfecta, se está imponiendo a sí misma convertirse en un ser bondadoso y excelente en todas los aspectos de su vida ; profesional, personal, físico, mental, espiritual, sexual?Y así hasta un sin fin de aspectos ante los que una mujer puede llegar a exigirse ser perfecta.

Gran parte de la culpa de que muchas mujeres sientan la necesidad de tenerse que exigir cada día más la tienen la Industria del Marketing (la Publicidad), los Medios de Comunicación y la Industria Cinematográfica.

Revisando la evolución de los roles y los estereotipos femeninos que estas industrias han elaborado y mantenido durante los últimos 50 años me sorprendo al ver que las cosas no han cambiado mucho en cuanto al uso de cánones de belleza femenina irrealistas e inalcanzables en la gran mayoría de anuncios publicitarios en los que aparecen mujeres.

Da igual si lo que se anuncia son lavadoras, perfumes, coches o viajes; todos los spots publicitarios son protagonizados por “bellezones” que mucho distan de parecerse a la media de belleza física que poseemos las españolas.

Tengo la suerte de conocer bien esta industria y de saber los entresijos y las sibilinas estrategias que el marketing, los medios de comunicación y la publicidad emplean para despertar el deseo de los consumidores. Aún así también sé que no dejo de ser una víctima más desde el momento en que los mensajes que nos trasmiten en los anuncios apuntan a nuestro cerebro reptiliano; ese que al parecer no se entera de nada, ese que, según los expertos en neurología, regula las funciones fisiológicas involuntarias de nuestro cuerpo y es el responsable de la parte más primitiva reflejo-respuesta. No piensa ni siente emociones. Sólo actúa cuando nuestro cuerpo se lo pide; control hormonal de la temperatura, hambre, sed, motivación reproductiva, sed?

En resumidas cuentas los anuncios consiguen hacernos creer que lo normal, para una mujer de 40 años que triunfa en la vida es medir un metro ochenta, pesar 50 kilos y tener una melena que nos llegue hasta la cintura. Y así nos pasamos la vida insatisfechas en busca de la zanahoria que los anuncios de publicidad nos ponen delante de las narices.

¿Y la industria cinematográfica?

La industria cinematográfica también ha cumplido un papel importante a la hora de reforzar los estereotipos femeninos que reducen a la mujer a un papel secundario y le confieren aún roles que arrastramos desde la época del Ágora. Recuerdo haber visto recientemente la película de Troya. La trama de esta historia bélica nos presenta a la diosa Helena, hija de Zeus y pretendida por mucho héroes debido a su gran belleza.

Fue seducida o raptada por París, príncipe de Troya, lo que dio origen a la guerra que lleva su nombre. Ya tenemos desde entonces a la mujer de extraordinaria belleza protagonizando historias en las que aparece como objeto de deseo y de seducción .

Después vino Disney y nos siguió presentando a princesas desvalidas con cintura de avispa cuyo único fin era encontrar al príncipe azul que la salvase de sus desgracias. ¡Cuánto daño hizo Disney hasta que a la escritora Megan Maxwell se le ocurrió publicar un libro que llevaba por título “los príncipes azules también destiñen”. Lectura muy recomendable para todas aquellas niñas que aún siguen creyendo en el príncipe azul que Disney nos sigue queriendo vender.

En contrapartida a la imagen de mujer débil y desvalida que necesita de un príncipe para ser salvada nos llegó una bocanada de aire fresco con Fiona, con la gitana Esmeralda o con la guerrera Kida.

Sin embargo, Cenicienta 2015, ahora en la gran pantalla, nos vuelve a proponer aún un estereotipo de mujer cuyos valores más destacados son la bondad, la generosidad y el valor personal. Eso unido a su gran belleza son la clave para convertirla en elegida del príncipe azul que de nuevo, será quien la salve de otras mujeres perversas.

Por último no voy a dejar de mencionar a los medios de comunicación como actores directamente responsables de contribuir a mantener los estereotipos y roles de mujeres mencionados; Según el estudio Women in Journalism, y el último Proyecto de Monitoreo Global de Medios, las mujeres sólo son protagonistas de series y programas de entretenimiento y del corazón, estando completamente en desventaja frente a los hombres en los espacios informativos, debates y entrevistas. Según declara en este informe Elsa González, presidenta de la Asociación Española de Periodistas de España “Cuando los periodistas recurren a expertos, líderes de opinión o fuentes, son hombres. Salvo para hablar de la cocina, la moda o el hogar”.

Valgan estas líneas como reflexión sobre la presión que muchas mujeres que llegan a los 40 sienten al creer que si no se asemejan a los tipos de mujer que los medios de comunicación, la publicidad y la industria cinematográfica nos ofrecen como normales, no son lo suficientemente válidas ni atractivas ni competentes.

Afortunadamente ya somos pocas las mujeres que vinculamos nuestra autoestima y nuestro valor profesional a nuestra apariencia física, sin embrago aún nos queda mucho camino por recorrer a la hora de normalizar y convertir en reales los cánones de belleza y de perfección total que se nos ofrecen.

Silvia Rincón

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