Cómo ser delgada… y no morir en el intento

La obesidad y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la bulimia o la anorexia, ganan presencia en nuestra sociedad. Afectan a un número creciente de personas, incluidos adolescentes y niños. Entre los adolescentes -sobre todo, entre las chicas-, uno de los principales desafíos consiste en reducir las tasas de bulimia y anorexia, combatir las páginas web, foros y grupos que las promueven (conocidos como pro-Ana y pro-Mia) y educar en hábitos dietéticos saludables. En este artículo explicamos cuál es la incidencia de los TCA y qué riesgos entraña ensalzar la delgadez extrema, y ofrecemos alternativas saludables para controlar el peso corporal.

El problema de la obesidad

La prevalencia de obesidad aumenta en todo el mundo. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud serio en la región europea. Entre el 32% y el 79% de los hombres y entre el 28% y el 78% de las mujeres tienen sobrepeso. En cuanto a la obesidad, la prevalencia en Europa varía desde un 4% a un 36%, según la región analizada. En España, estudios como el ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España) y el Di@bet.es muestran que la tasa de obesidad se sitúa entre el 22,9% y el 26,6%. Llama la atención -y preocupa- el elevado incremento de población infanto-juvenil que padece sobrepeso u obesidad. Según datos del estudio enKid, la prevalencia de obesidad en niños y jóvenes de 2 a 24 años es del 13,9%.

Anorexia y bulimia: trastornos del comportamiento alimentario

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se caracterizan por una conducta alterada ante la ingesta de alimentos o, también, por comportamientos (a veces extremos) de control del peso. Esta alteración tiene como consecuencias tanto problemas físicos como del funcionamiento psicosocial de la persona. Las actuales clasificaciones de los TCA incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y otras alteraciones menos concretas, denominadas “trastornos del comportamiento alimentario no especificados”.

  • La anorexia nerviosa es un TCA que se manifiesta como un deseo irrefrenable de estar delgado, acompañado de la práctica voluntaria de procedimientos para conseguirlo. Entre ellos, una dieta restrictiva muy estricta y conductas purgativas, como vómitos autoinducidos, abuso de laxantes o uso de diuréticos.
  • La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios de atracones (ingesta voraz e incontrolada), en los cuales se come una gran cantidad de alimento en poco tiempo y, generalmente, en secreto.

Las estimaciones sobre la incidencia y prevalencia de los TCA varían según la población estudiada y los instrumentos de evaluación. Sin embargo, todos los estudios coinciden en el aumento de estos trastornos en países desarrollados, mientras que son prácticamente inexistentes en el resto. La población de mayor riesgo son las mujeres de entre 12 y 21 años. En España, en esta franja de edad, se ha observado una prevalencia del 0,14% al 0,9% en casos de anorexia nerviosa, del 0,41% al 2,9% en bulimia nerviosa y del 2,76% al 5,3%, en trastornos del comportamiento alimentario no especificados. En los varones hay menos estudios, pero los pocos vigentes muestran una prevalencia inferior, que no llega al 0,77%.

En todos los casos, el diagnóstico deben realizarlo especialistas que sigan los criterios clínicos definidos por la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros problemas de salud (CIE-10) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, cuarta edición (DSM-IV).

Pro-Ana y pro-Mia: el culto a la extrema delgadez

En la actualidad, hay una gran presión social que hace que nuestros adolescentes vivan muy preocupados por la dieta y la imagen corporal. De hecho, proliferan multitud de páginas web y blogs que promueven el ayuno y la pérdida de peso, a la vez que ensalzan la anorexia. Son los conocidos como pro-Ana y pro-Mia. En ellos, se comparten consejos para adelgazar muy peligrosos para la salud física y anímica, capaces de hacer mella en un cuerpo sano, en el estado de ánimo y en la sociabilidad.

Frases como “puedes comer hielo si sientes mucha hambre”, “cuando vayas a comer algo que no debes, y sabes que lo harás, deja que todos te vean comer, así no sospecharán nada”, “come desnuda frente al espejo” o “acostumbra a tu familia a que te gusta comer en tu habitación, así puedes guardar la comida en una bolsita y luego dársela a tu perro o gato cuando salgas”, son solo algunas de las muchas que se escriben en este tipo de portales, donde incluso hay “mandamientos” (como “la báscula prevalecerá sobre tu vida” o “santificarás los días de ayuno“). En estos portales las lectoras también participan y se presentan casi siempre con dos datos: peso y altura.

Como resulta evidente, en este tipo de grupos se promueve la delgadez como máxima expresión de felicidad, se dan consejos para adelgazar mediante dietas excesivamente restrictivas, consejos sobre laxantes y sobre cómo engañar a amigos y familiares para que no detecten el ayuno o los vómitos, así como (nocivas) recomendaciones para controlar el hambre y las ganas de comer. Todos estos tipos de conductas pueden acarrear problemas de salud graves, tales como desnutrición, déficits de vitaminas y minerales y alteraciones de los electrolitos, que incluso pueden requerir hospitalización.

Por supuesto, las organizaciones y asociaciones médicas que tratan este tipo de desórdenes alimentarios han mostrado su profundo rechazo hacia este tipo de colectivos y comunidades. Entre ellas destacan la National Association of Anorexia Nervosa and Associated Disorders (ANAD) y la Academy for Eating Disorders.

Alternativas saludables para un buen control del peso

Mantener un estilo de vida saludable nos ayudará a mantener un peso óptimo para un buen estado de salud. La prevención de la obesidad y los TCA pasa por promover una alimentación equilibrada y variada. Por tanto, nuestra dieta debe basarse en alimentos de origen vegetal, debe contener poca grasa de origen animal y aportar cantidades moderadas de alimentos ricos en azúcares y alimentos hipercalóricos.

Para que nuestra dieta sea equilibrada debe contener:

  • Al menos, dos raciones de verdura u hortalizas al día y de dos a tres piezas o raciones de fruta diarias.
  • Cereales o féculas ricos en fibra, tales como la pasta, el arroz o el pan integral o las legumbres.

Además, se deben evitar ciertos alimentos y productos como los siguientes:

  • Azúcar, dulces (como mermeladas ricas en azúcar) y bebidas azucaradas.
  • Bollería y pastelería industrial, además de alimentos precocinados.

En general, hoy en día vivimos en una sociedad bastante sedentaria, de manera que se debe potenciar la práctica regular de actividad o ejercicio físico, combinada con una dieta en la que comamos de todo, dentro del concepto de dieta equilibrada y variada. En adolescentes de riesgo, debería controlarse el acceso a Internet y las páginas web que se visitan. Otra de las medidas consiste en situar el ordenador en alguna sala de uso común, como el comedor o el estudio, en lugar de la habitación del adolescente. La infancia y la adolescencia son etapas de crecimiento y desarrollo cognitivo y social, además de los momentos en que se marcan, en gran parte, los hábitos alimentarios de la persona adulta.

Via: Consumer

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