Claves para entender a los adictos al sexo

“Cuando se oye hablar de los adictos al sexo, quien más quien menos esboza una sonrisa. No lo podemos evitar”, así afirma la gerente de la agencia Eulalia Roig. A aquellos que no padecen esta adicción les resulta hasta cierto punto ridícula. “¿Quién no ha escuchado frases como: a mí también me gusta el sexo, pero no voy por ahí tirándome todo lo que respira?”, señala. Sin embargo, esta adicción es cada vez más común y depara situaciones muy problemáticas a quien la padece.

Según la Wikipedia, la adicción al sexo o sexo compulsivo (también conocida como ‘donjuanismo’) se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual.

Tal y como apunta Eulalia Roig, algunos casos se han hecho famosos. El golfista Tiger Woods, deportista de élite, sereno y amable aparentemente, se convirtió hace unos años en uno de los célebres representantes de la adicción al sexo. Al parecer, contaba con una cantidad innumerable de amantes y no podía controlar sus deseos. Al hacerse pública su situación tuvo muchos problemas con su mujer que influyeron notablemente en su rendimiento deportivo.

Michael DouglasMartin SheenSharon StoneGeorge Michael… Un montón de famosos han sufrido o sufren esta adicción lo que les ha acarreado problemas más o menos graves en su vida cotidiana y en sus trabajos. Pero la adicción al sexo no es un ámbito exclusivo de famosos o famosillos. Son muchas las personas anónimas que sufren este problema. En algunos casos, especialmente en el ámbito masculino, puede originar unos elevados gastos. Y es que si no se puede cumplir con los deseos por las buenas, se hará por las malas, es decir, pagando.

¿Cuáles son los síntomas? Según Eulalia Roig, podríamos enumerar algunos: masturbación compulsiva, pagar por tener sexo, ser aficionado a los encuentros de una noche, promiscuidad, tener varias relaciones al mismo tiempo… No obstante, tampoco hay que alarmarse. Esta adicción parte de una premisa diferente al resto. El sexo, en sí mismo, no tiene nada de malo. El alcohol, el juego o las drogas tienen componentes negativos aunque los disfrutemos con moderación. Disfrutar de la sexualidad con libertad y en grandes dosis no supone ser adicto.

Relatos Sensuales en la Voz

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