La vida en el orgasmo

El jueves pasado se celebró el Día Internacional del Orgasmo Femenino, efeméride creada por el concejal brasileño Arimateio Dantas (quien fuera gobernante del municipio de Esperantina), a quien se le ocurrió compensar las “deudas amatorias” que tenía con su esposa dedicando un día del año a estimular el placer sexual en las mujeres.

La propuesta y el hecho de que se celebre o, cuando menos, se hable de la conmemoración en diversos países es positivo, pues hay momentos en la historia de la humanidad en que el orgasmo femenino ha sido considerado una reacción demoníaca (las que ponían los ojitos en blanco y se retorcían de placer eran catalogadas como poseídas), una respuesta inútil, pues no servía para nada en relación con la fecundación (opinaban algunos filósofos), un síntoma de la histeria y mil cosas más.

Hoy en día se ve como un derecho, un placer o, cuando menos, una alegría, pero poco se sabe sobre la manera en que se puede generar. Las mujeres tenemos la capacidad de experimentar varios orgasmos en un solo encuentro, de sentirlos gracias a la estimulación de diferentes puntos en nuestro cuerpo, de ser multiorgásmicas de un jalón o sentir varios con intervalos de minutos. La llegada al clímax siempre será de intensidad diferente: a veces alcanzamos unos memorables y casi irrepetibles, mientras que en otras circunstancias tenemos uno cumplidor, alivianador o simplemente risueño.

Aunque cada una debería saber qué posturas o maneras de acariciar o penetrar son las que le generan las mejores sensaciones (debido a la experiencia en pareja pero también a la masturbación), hay algunas que resultan muy valiosas para la mayoría de las mujeres, y aquí las vamos a comentar.

Durante el tiempo que he escrito esta columna he conocido a numerosas mujeres que no logranvenirse con la estimulación oral. Yo misma, durante años, creí eso. Pero descubrí que no lo lograba porque no sabían estimular mi vulva ni yo decir de qué manera era como mejor sentía. Al no tener sensaciones destacables, prefería pasar a otra cosa, hasta el día en que alguien lo supo hacer; enloquecí de placer y así me quedé para siempre.

Creo que es necesario, para que el cunnilingus funcione, que la pareja se concentre en el clítoris. Está bien atender los labios inferiores y superiores, pero el asunto está en ese pequeño chicharito del amor que puede ser succionado y jalado por el o la amante. La intensidad la debe establecer ella: puede ser muy fuerte o ligera, aspirar, morder un poquito o solo lamer. Quien está realizando la labor puede estimular con una mano la cadera o los pezones (una caricia fuerte en esta zona en el umbral del clímax puede generar un momento memorable), mientras que con la otra realiza estimulación manual en la vagina; entonces recibiremos placer en el clítoris pero también en esos puntos que se encuentran en el interior y van del G al U pasando por el P y llegando al Aaaaaahhhh…

Durante la penetración hay algunas posturas que resultan mejores para ver las estrellitas del cielo tisú: en la postura del perrito y sus variantes —ella apoyándose en cuatro puntos y él de rodillas o de pie; él acostado sobre la espalda de ella o haciendo fuerza con los brazos— es posible estimular el clítoris ya sea con las manos propias, las ajenas o un balín vibrador.

Otras posiciones buenas son la de la amazona —ella arriba, sentada sobre él, quien estará acostado o sentado—, siempre y cuando encuentre una manera en que su clítoris roce la pelvis ajena o coloque en el área del placer un pequeño vibrador y lo aprisionen con ambos cuerpos. Estando él de rodillas, ella bocarriba con la cadera levantada, cualquiera de los dos logrará estimular con los dedos la zona clitoridiana, incluso con rapidez y energía. Si no le lastima esta acción tendrá un orgasmo inigualable.

La masturbación hecha por el o la compañer@ sin estar realizando postura alguna (es decir, abandonada totalmente a las manos de su pareja) resulta no sólo placentera sino estimulante porque genera complicidad, además de que ella puede guiar a su amante hasta que establezcan la manera más rica de realizarlo.

Y, ¿quién mejor que nosotras mismas para saber lo que más placer nos provoca? No olviden que el autoerotismo siempre nos dará grandes momentos pero, muy importante, nos acercará a nuestro yo sexual, a eso que más nos gusta. Aunque tengamos pareja, tendríamos que apapacharnos en este sentido con frecuencia.

¡A disfrutar se ha dicho, queridas y queridos míos!

*** ***

El buzón de Verótika

Llevo tres años con mi novia y queremos iniciar nuestra vida sexual. Ya hemos tenido fajes, pero nunca penetración. ¿Me dolerá a mí al hacerlo? He leído que quizá a mi chica sí le duela aunque no siempre sale sangre, pero no sé si en el caso de los hombres es parecido. Me masturbo desde hace años y un amigo me dijo que es similar; quiero saber para estar preparado.

Rauli-Yo

Es verdad que poco se habla de lo que pasa con los chicos la primera vez que penetran, y mucho se ha discutido (incluso de más) sobre la iniciación femenina. Cada ser humano es único e irrepetible, por lo que no todas las experiencias serán iguales. No obstante, es posible predecir ciertas cosas relacionadas con la fisonomía masculina.

Así como las mujeres suelen llegar a ese encuentro con el temor de lo que sentirán, si dolerá o mancharán las sábanas, es común que ellos se centren más en su desempeño: hacerlo correctamente, brindar placer, cumplir con las expectativas de su novia, no quedar mal, etcétera. Entonces, no hace falta que a ustedes les salga sangre para que se angustien, así que el paso número uno tiene que ver con la relajación. Ya que lo están preparando, haz de ese momento algo divertido, amoroso, curioso. Ten cuidado con ella pero también contigo.

Algunos chavos —sin circuncisión la mayoría de ellos— han reportado que les ha dolido un poco el pene durante la primera penetración. En la masturbación tú puedes controlar la presión y la fricción; si éstas te incomodan, cambias de velocidad de inmediato. Cuando estás dentro de una chica es muy probable que, aunque te moleste, no quieras retirarte. Eso podría generar una irritación en el glande o una sensación de ardor a lo largo de tu miembro, pero nada grave.

Si sientes que el frenillo (el pliegue que une la cara inferior del glande con la superficie interior del prepucio) se tensa demasiado y te lastima, lo mejor será detenerte, ya que puede desgarrarse y provocar una hemorragia importante, además de generar dolor. Acude con un urólogo para que con una sencilla operación te corte el frenillo hasta que el glande emerja totalmente durante la erección.

No olvides realizar una limpieza suave pero concienzuda de tu pene después de esa primera vez y, a partir de ella, en cada ocasión. Eso te servirá para evitar infecciones generadas por bacterias pero también para ir conociendo tus genitales ya establecida tu vida sexual en pareja. De esta manera podrás descubrir cualquier anomalía o diferencia que pueda haber en tu miembro.

Utiliza preservativo y acompaña a tu novia a una visita ginecológica para que el médico les diga qué métodos anticonceptivos son los ideales para ustedes, le realice una revisión general, y ambos puedan adentrarse en las delicias del erotismo sin miedos.

@draverotika
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elsexodromo@hotmail.com

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